viernes, 5 de octubre de 2007

La FIA no sanciona a Hamilton. (se veia venir)

Lo decía Fernando Alonso horas antes: "Prefiero pensar que seguramente no pasará nada y así, si no pasa, al final, no me llevaré un chasco", para finalizar: "Si hubiera sido yo, estaba sancionado desde ayer". ¿Que Alonso es un quejica? Francamente... la FIA no ha obrado, otra vez, con justicia.

Sabio como pocos, resignado como habitual, el bicampeón del mundo sabía que Lewis Hamilton escaparía sin sanción. Una competición regida por oscuros intereses, siempre de claro corte anglófilo, con manos negras e infinitos subterfugios de dudosísima legalidad, siempre a punto para salir y arrimar el ascua a la sardina prevista de antemano, adulteran hasta tal punto una de las competiciones más bonitas del mundo que da asco pensar que la orquesta del circo ha desafinado con desagradable estrépito una vez más, la enésima, y siempre 'derrapando' en contra de los intereses del actual campeón del mundo. (CONTINUA.....)

Fernando Alonso no cae bien, es innegable. Quitémonos las máscaras de una vez y hablemos sin tapujos. Está lejos de ser humilde, cercano al público. Está a años luz de mostrar bondad con su entorno, quizá por culpa de su excesiva timidez, pero ese no es el caso que nos ocupa. La arrogancia de saberse el mejor piloto del planeta matiza todos sus gestos, sus actos, sus palabras, y la gente, piense a quien le pese, no admite de buen grado que alguien le mire por encima del hombro.

Pero es que un deporte que presume de igualdad y fair play no puede tener un doble o incluso triple rasero, según se trate de juzgar a Fernando Alonso, Lewis Hamilton, o al resto de los pilotos. La Federación Internacional de Automovilismo no puede caminar bajo la bandera del juego limpio cuando a la hora de aplicar normas, o incluso sin hacerlo, sin base legal, como cuando se sancionó al ovetense en Hungría sin ningún artículo que lo justificase, a tenor de juzgar nombres, y no acciones.



Alonso está sufriendo una persecución, y el día que se vea a qué oscuros intereses obedece, quién está detrás de tantos sinsentidos siempre en contra del español, si eso pasa, saldremos de dudas. No basta con el infierno que está viviendo en McLaren, donde se le ha 'agradecido' poner en primera línea y hacer ganador un coche que en 2006 nunca había subido a lo más alto del cajón, con ninguneos sistemáticos y trato injusto, desigual y despreciativo. La FIA le sanciona sin leyes, o como en Monza el año pasado, por molestar a Felipe Massa en su vuelta de calificación... cuando nunca estuvo a menos de 200 metros del Ferrari del brasileño. Siempre se le espera en callejones oscuros, con nocturnidad, con emboscadas de varios contra uno, nunca en igualdad, nunca con luz y taquígrafos... siempre por la espalda, a traición, rehaciendo, remendando el reglamento a cada paso, permitiendo a unos y sancionando siempre al mismo.

No me extrañaría que esta fuera la última gota que colme el vaso. La FIA, que desde los tiempos de Renault persigue descaradamente al asturiano, ha ido demasiado lejos, y es probable que, Fernando, cuando no le vea nadie, derrame amargas lágrimas y llegue a la conclusión que la única salida para su salud mental es tirar la toalla. No se puede luchar contra molinos de viento, don Quijote, y la sombra de tu triste figura podría pasear por el paddock de la F1 por última vez este año.

No es el estilo de Fernando, rendirse ante la adversidad, hundirse en la miseria por caer con las malas artes y argucias de sus rivales; más bien al contrario, levantarse después de la zancadilla, crecerse y remontar un camino tan lleno de trampas como una película de chinos -perdón por la gracia, que no la tiene, en pleno GP de China-.

Alonso es un ganador, Ganador con mayúscula, que no le quepa duda a nadie... pero... ¿cómo ser el campeón de una competición que a cada paso te cambia las reglas para perjudicarte? A nadie se le escapa que hasta un neófito que no sepa nada de carreras de coches, hasta un niño de tres años, que diría el insigne Groucho Marx, podría ver en las imágenes del GP de Japón como Hamilton juega con el resto de pilotos tras el Safety Car. ¡Es que hasta los propios pilotos han criticado el comportamiento de Hamilton!, pues nada. Es posible que fuera mejor que los comisarios no fueran personas maduras, y por supuesto anglófilas. Fuente: Eurosport

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