lunes, 13 de agosto de 2007

El tercer mundial suele ser duro de conseguir.

Dicen que no hay dos sin tres. Sin embargo, esta idea asociada a la Fórmula 1 no es ni mucho menos matemática pura. De hecho el salto de dos a tres títulos mundiales separa a extraordinarios pilotos de leyendas de la competición. Con la pareja de entorchados encontramos grandes nombres como Mika Hakkinen, Graham Hill, Emerson Fittipaldi, Alberto Ascari o Jim Clark. Mientras que el tercer entorchado está reservado a mitos como Ayrton Senna, Niki Lauda, Jack Brabham, Jackie Stewart y Nelson Piquet. Tan sólo por encima están Alain Prost (cuatro), Juan Manuel Fangio (cinco) y Michael Schumacher (siete).

Precisamente el Kaiser, Prost y Lauda comparten un sufrido paso del segundo al tercer Mundial. Es decir, una situación semejante a la que está viviendo Alonso. El asturiano intenta un objetivo que alcanzaron tres grandes nombres de la F-1 antes que él. Fernando se encuentra a siete puntos de su compañero en McLaren Mercedes, Lewis Hamilton, a falta de seis carreras para la conclusión del campeonato. Una diferencia superable pero con los condicionantes que la lucha dentro del equipo y la intervención continua de la FIA están aportando. (CONTINUA.....)

Sus antecesores en el logro que busca el piloto español comienzan con Niki Lauda. El austriaco había ganado el título en 1975 y 1977, un año después del escalofriante accidente que sufrió en Nurburgring que le desfiguró la cara y casi le cuesta la vida. Tras retirarse en 1979 para fundar una compañía aérea, volvió en 1982. Muchos pensaron que era un regreso simplemente para engrosar su cuenta bancaria y, tras un comienzo prometedor, los resultados parecían darles la razón. Sin embargo, en 1984, Lauda volvió por sus fueros y protagonizó el Mundial más igualado de la historia al imponerse por tan sólo medio punto a su compañero de equipo, el francés Prost.

El Profesor también sufrió lo indecible para conseguir su tercera corona. El francés consiguió sus dos primeros campeonatos en 1985 y 1986. Estuvo a punto de hacerse con el tercero en 1988 pero su compañero Senna se lo arrebató por tres puntos. Fue al año siguiente, en la lucha más recordada de la historia entre dos pilotos del mismo equipo. Un odio visceral hizo que hasta los mecánicos propios de cada piloto, todos miembros de McLaren, tuvieran enfrentamientos.

El genial brasileño llegó con opciones al penúltimo gran premio, en Suzuka, pero un choque entre ambos dejó fuera de carrera a Prost y los jueces decidieron descalificar a Ayrton, otorgando el título al galo. Éste siempre negó la voluntariedad del acto pero la opinión de otro campeón del mundo, Keke Rosberg, presente en la pista japonesa, es elocuente: "Alain es el piloto más limpio de la F-1. Siempre lo ha sido. Para ser honesto, creo que llegó a un momento en el que no estaba preparado para ser vencido por Senna otra vez y le cerró la puerta. Es fácil decir que nunca antes había hecho algo así, ¡porque lo hizo fatal!".

El caso más reciente y parecido al actual es el de Schumacher en el año 2000. Michael, tras ganar con Benetton en 1994 y 1995, se fue a Ferrari. Cinco años tuvieron que pasar para que el piloto más laureado lograra su tercer título. A falta de cuatro carreras, Hakkinen era líder con 74 puntos por 68 de Schumi. En esas cuatro citas finales, el alemán sacó su clase y se impuso en todas. Mika no pudo con el empuje del piloto de Ferrari y sucumbió en su intento de lograr el tercer título consecutivo. Una demostración más de que el tránsito del segundo al tercer Mundial es para muchos inalcanzable. No será el caso del asturiano. Fuente: AS

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