jueves, 8 de febrero de 2007

Massa el primero y McLaren intenta romper.

El debut en Fiorano del F2007 estuvo tan bien promocionado por Ferrari que el nuevo coche asustaba a la competencia incluso antes de medirse a sus rivales. En Valencia, el nuevo monoplaza no estuvo del todo bien, aunque Raikkonen logró en una tanda larga un registro a dos décimas de McLaren y Renault. Los análisis apresurados que condenaban ya a la escudería italiana se fueron por tierra ayer en Jerez. Felipe Massa marcó el mejor tiempo del día, 75 milésimas por delante de Hamilton.

El trazado gaditano se adapta mejor a la larguísima distancia entre ejes, ocho centímetros más que el anterior, del nuevo monoplaza. En Barcelona serán aún más competitivos. La base es buena, sólo falta que no se les rompa. Por el bien del bicampeón asturiano, esperemos que esto sea más tarde que pronto. Mientras Honda sigue sin sacar ni un solo registro bueno (con Jenson Button 13º y Marco Andretti, último a la friolera de 1,4 segundos), BMW mantiene su buena línea. Los Sauber se están mostrando este invierno como la única alternativa a los tres grandes. El polaco Kubica lució su agresivo estilo de pilotaje, que ha matizado algo para los nuevos neumáticos, y finalizó tercero a sólo 18 milésimas de Hamilton. (CONTINUA.....)

Su registro rápido, el cuarto del día, fue lo de menos, lo mejor es que pudo probar de nuevo distintos tipos de alerón delantero. Sólo utilizó un juego de neumáticos nuevos en toda la jornada, y dos usados en total. Terminó con ellos destrozados y realizó su tiempo demasiado pronto. Con más combustible que su compañero de equipo, que le superó por dos décimas, lo más positivo del MP4/22 sigue siendo la fiabilidad de su motor. Todo lo contrario que Raikkonen, que sumó ayer otra rotura del propulsor, la segunda en dos semanas, y se quedó a cinco décimas de su compañero de equipo. Con el brasileño, mucho más rodado en el F2007, la derrota en Cheste del nuevo coche habría sido mucho menor.

McLaren intenta romper el motor. Pedro, el motor ya ha pasado su límite de kilometraje, llévalo hasta la rotura". Este fue el mensaje que recibió De la Rosa por radio en su última jornada de pruebas en Cheste. El probador de McLaren obedeció con su habitual eficacia y consiguió la deseada avería de ese propulsor del MP4/22. La razón de este despilfarro económico es prevenir futuros problemas: esa mecánica ya ha sido analizada en la fábrica y reforzar sus puntos débiles en futuros motores servirá para incrementar la fiabilidad y hacer campeón a Alonso.

Se trata de una práctica habitual de los equipos en pretemporada, llevar todos los componentes al límite y probar cosas que a los ojos del espectador pueden parecer absurdas. Una de ellas es dar varias vueltas a escasísima velocidad para calentar el motor y simular las condiciones de un pelotón a espaldas del coche de seguridad. El bicampeón se pasó seis vueltas en Cheste despacio mientras sus fans pasaban minutos de preocupación pensando en una avería.

Otra de las costumbres habituales de pretemporada es llevar un depósito de combustible hasta su última gota, así se determina su capacidad exacta y se pueden establecer mejor las estrategias de carrera. El coche termina parado en medio de la pista y los rivales se apresuran a contar otra avería de sus adversarios. Este año los depósitos son más grandes porque se esperan tácticas más conservadores, con una primera parada más larga e, incluso, algún atrevido intentará detenerse sólo una vez.

La caprichosa electrónica es la culpable de la mayor cantidad de parones de los nuevos coches. Por un lado, el número de sensores duplica el de un coche durante el Mundial, y esas pequeñas piezas fallan. Y por otra parte, los equipo prueban sus mecanismos prohibidos de control de las funciones del coche desde boxes. Fuente: AS

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